Tarjeta de sellos digital para comercios
El cartón de los diez cafés, sin el cartón y sin cuotas. Qué cambia cuando los sellos viven en el móvil del cliente y en el tuyo a la vez.
Publicado el 21 de octubre de 2026
El cartón de los diez cafés funciona. Lleva décadas funcionando y por eso sigue en el mostrador de media España. El problema nunca fue la idea: era el cartón. Se pierde, se moja, se queda en la otra chaqueta, y el día que el cliente vuelve sin él no hay forma de saber si iba por el tercero o por el noveno.
Una tarjeta de sellos digital resuelve exactamente eso y nada más. No es un programa de puntos, ni una app de cupones, ni un CRM. Es el mismo acuerdo de siempre, con el recuento en un sitio donde no se pierde. En Citifly es gratis: ni cuota mensual, ni comisión por sello.
Qué es una tarjeta de sellos digital
Una tarjeta de sellos digital es un acuerdo de repetición —vuelve un número de veces y la siguiente te la llevas— en el que el recuento no vive en un cartón que guarda el cliente, sino en su móvil y en el tuyo al mismo tiempo. El cliente ve cuántos sellos tiene sin tener que acordarse de nada; tú ves cuánta gente está a mitad de camino.
La mecánica de mostrador es idéntica a la de siempre: el cliente consume, tú le pones el sello, y cuando la tarjeta se llena le das el premio. Lo que cambia es el soporte, no el trato.
Lo que se pierde con el cartón
Cuatro cosas, y ninguna es estética:
- El progreso. Sin la tarjeta encima, el cliente no sabe cuántos le faltan, y tú tampoco. Lo habitual es empezar de cero, que es la manera más rápida de que alguien deje de coleccionar.
- El control. En papel casi todo es visual. Un garabato parecido o un sello de los de la papelería bastan para que alguien se lleve el décimo sin haber pagado los nueve.
- Los datos. No es analítica para nerds: es saber si tienes doce clientes a punto de completar o ninguno. Eso cambia por completo lo que te conviene hacer esta semana.
- La continuidad. Cuando se acaba el taco de cartones, la promoción se acaba sin que nadie lo decida.
Y hay algo que el cartón hace bien y conviene no romper: no pide nada al cliente. No hay formulario, ni correo, ni “dame tu teléfono”. Una tarjeta digital que exija un alta a cambio de un sello es peor que el cartón.
Cómo funciona en Citifly
El cliente enseña su código QR —el mismo con el que canjea una oferta— y tú lo escaneas desde la app de comercios. La pantalla te muestra su tarjeta y la única acción que toca en ese momento: sellarla, o entregar el premio si ya está completa. Quien atiende la barra no tiene que saber de antemano qué va a enseñar el cliente.
Tres detalles que se notan en el mostrador:
- El sello que se imprime es tu logo, no un icono genérico. Una tarjeta marcada con una taza de café de catálogo no se parece al sitio al que pertenece.
- El cliente no puede sellarse a sí mismo. Solo escanea el comercio, así que el fraude del cliente no es que esté vigilado: es que no existe.
- El doble escaneo está previsto. Si vuelves a escanear al mismo cliente antes de diez minutos, la app pregunta si estás seguro. No pasa porque nadie haga trampas, pasa porque la cámara no reaccionó a la primera.
En el móvil del cliente, los sellos están en la pestaña Sellos de su cartera, al lado de sus compras. Cuando una tarjeta se llena aparece marcada con un premio, y es el único momento en el que le llega un aviso: no mandamos una notificación por cada sello.
No hay que apuntarse
Esta es la diferencia que más cuesta explicar y la que más vale.
No existe un paso de alta. La tarjeta de un cliente nace con su primer sello: si tiene Citifly instalado, en el momento en que le pones el primero ya tiene tu tarjeta en la cartera. No hay nada que rellenar en la barra, ni nada que explicar mientras hay cola detrás.
El efecto secundario es que no puedes “invitar” a nadie a coleccionar. La tarjeta se reparte sellando, no comunicando.
Qué decidir antes de crearla
Un comercio tiene una tarjeta, y por tanto una pantalla para configurarla. Son cuatro decisiones y un color.
Cuántos sellos. Entre 3 y 12. El número correcto no sale de lo que te gustaría que viniera la gente, sale de lo que ya viene: si tu cliente habitual pasa una vez a la semana, doce sellos son tres meses y la mayoría se cae por el camino. Si pasa a diario, seis se completan en una semana y regalas mucho. Cuenta visitas reales y pon el premio donde ya estaba la costumbre, un poco más allá.
Qué premio. Ochenta caracteres, texto libre. Concreto gana a genérico: “el 10º café gratis” se entiende en el escaparate, “10 % de descuento en tu próxima compra” no mueve a nadie.
Cómo se gana un sello. Hasta 120 caracteres para decirlo con tus palabras: un sello por consumición, uno por compra de más de 10 €, uno al día como máximo. El cartón respondía a esto solo, porque se entregaba en mano en la barra; una tarjeta en el móvil tiene que llevarlo escrito o cada cliente se inventará su propia versión.
La letra pequeña. Hasta 300 caracteres, aparte de la regla a propósito: una es lo que el cliente necesita para decidir si colecciona, la otra es lo que tú necesitas tener dicho. Juntas, la primera queda sepultada.
El color es el tuyo, el que uses en tu marca. El texto y los sellos se ajustan solos para que sigan leyéndose encima, así que no hay combinación que quede ilegible.
Cambiar de idea sin romper la promesa
Una tarjeta en marcha tiene gente a mitad, y eso limita lo que se puede cambiar sin hacer daño. Dos cosas que conviene saber antes de tocarla:
Puedes pausarla. Deja de dar sellos sin borrar el progreso de nadie. Es la única forma de terminar una promoción sin quitarle el avance a quien iba por el séptimo.
Cambiar el número de sellos se aplica a todo el mundo a la vez. Si bajas de 10 a 8, quien tenía 9 completa la tarjeta en ese mismo instante. Si subes de 8 a 10, una tarjeta que estaba llena vuelve a estar a medias —pero sin perder ni un sello—. Es simétrico a propósito: nadie pierde sellos, pero conviene saber en qué dirección estás moviendo la meta.
El premio que se entrega, en cambio, queda congelado en el momento del canje. Si editas el texto después, el historial no se reescribe.
Los tres números que vas a mirar
- Clientes activos: tarjetas abiertas con al menos un sello. Las que están a cero no son clientes, son filas.
- Sellos dados.
- Premios entregados: cuenta canjes, no personas. Quien complete tres tarjetas cuenta tres veces.
Los ve el dueño del negocio y quien tenga permiso de administrador. El personal de mostrador puede sellar y canjear, pero no ve las cuentas del negocio: para poner un sello no hacen falta.
Cuánto cuesta: nada
La tarjeta de sellos es gratis. No hay cuota mensual, ni alta, ni contrato, ni comisión por sello, ni límite de clientes. Es la respuesta entera.
Para que se entienda de dónde sale: Citifly cobra una comisión sobre las ofertas que vendes por la app, y un sello no es una venta —el consumo lo cobras tú en tu caja, como siempre—. La tarjeta tampoco depende de que publiques ofertas: puedes tener una sin haber publicado ninguna, y seguir sin pagar nada.
Es la diferencia más tangible con las alternativas que vas a encontrar comparando, que casi todas van por suscripción mensual.
Aquí está el resto del modelo, por si estás comparando: cómo funciona Citifly para negocios.
Cuándo una tarjeta de sellos no es la herramienta
Si lo que vendes se compra una vez al año, una tarjeta de sellos no te va a servir: necesitas doce visitas para entregar un premio y no vas a tener ni tres. Esto es una herramienta de frecuencia. Funciona en cafeterías, panaderías, peluquerías, bares de menú, lavanderías, tiendas de barrio y cualquier sitio donde “el de siempre” sea una categoría de cliente.
Para lo demás —llenar una tarde flojo, estrenar un producto, mover stock que caduca— la herramienta es una oferta con ventana y aforo, no un sello.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos sellos debería pedir?
Entre 3 y 12, y el número sale de la frecuencia que ya tienes. Cuenta cuántas veces al mes viene tu cliente habitual y pon la meta un poco más allá de esa costumbre. Doce sellos para un cliente semanal son tres meses de espera.
¿Qué pasa si el cliente cambia de móvil?
Nada. La tarjeta va con su cuenta, no con el teléfono: entra en Citifly en el móvil nuevo y sus sellos siguen ahí.
¿Puede sellar cualquier persona de mi equipo?
Sí. Quien atiende puede escanear, sellar y entregar el premio desde la app. Lo que no ve es la parte de números del negocio, que queda para el dueño y los administradores.
¿Puedo tener varias tarjetas distintas a la vez?
No. Un comercio tiene una tarjeta, con un premio. Si quieres cambiar la promoción, se edita la que hay, y los cambios se aplican a todos los clientes a la vez sin quitarle sellos a nadie.
¿Y si quiero terminar la promoción?
Se pausa. Deja de dar sellos nuevos sin borrar el progreso de quien estaba a mitad, que es la única manera de cerrarla sin incumplir lo prometido.
¿Cuánto cuesta la tarjeta de sellos?
Nada. Es gratis: sin cuota mensual, sin alta, sin contrato, sin comisión por sello y sin límite de clientes.
¿Necesito publicar ofertas para tener tarjeta de sellos?
No. Son dos cosas independientes: puedes usar solo la tarjeta, solo las ofertas, o las dos.
Monta tu tarjeta de sellos, gratis
Sin cuota mensual, sin contrato y sin comisión por sello. Escríbenos y te damos de alta el comercio.
